Qué ver en Burgos en 3 días: la guía más completa

Historia y patrimonio son dos palabras que definen muy bien a la ciudad de Burgos. Esta tierra puede presumir de tener varios atractivos Patrimonio Mundial, siendo la Catedral, el Camino de Santiago y los yacimientos de Atapuerca los más conocidos. Además, en el año 2015, Burgos se incorporó a la Red de Ciudades Creativas Unesco por su especialidad gastronómica. Si queréis descubrir todo del hogar del Cid Campeador, os traemos esta guía que recopila los iconos que ver en Burgos en 3 días.
Día 1: descubriendo los imprescindibles de la ciudad
¿Preparados para descubrir la ciudad? Aquí empieza vuestro día uno, donde nos centraremos en los lugares más importantes que hay que ver en Burgos y en las mejores actividades que hacer en la ciudad. ¡Vamos allá!
Catedral de Santa María
Esta joya de la arquitectura es el monumento más emblemático de la ciudad y, por tanto, un buen inicio de vuestra ruta. La catedral de Burgos, cuya construcción comenzó en el año 1221, está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su arquitectura y diseño, así como las diferentes incorporaciones artísticas en sus capillas, reflejan la evolución del arte de Europa Occidental desde el siglo XIII al XVI. La fachada principal de este templo, una de las imágenes icónicas de la ciudad, está dedicada a Santa María.
Más allá de admirar sus exteriores, os recomendamos entrar y disfrutar de sus rincones con una visita guiada por la catedral de Burgos. Gracias a las restauraciones de los últimos años, el interior luce todo su esplendor debido a la armoniosa combinación de estructuras arquitectónicas y elementos decorativos. Son imprescindibles, la Capilla del Condestable, la escalera dorada, la nave central para ver el cimborrio y las filigranas de la sillería del coro, así como la tumba del Cid o el Papamoscas. Además, podéis admirar las obras de arte ubicadas en el claustro alto y claustro bajo.

Arco de Santa María
Cerca de la Catedral encontraréis el Arco de Santa María, otro de los lugares imprescindibles que ver en Burgos. Su construcción data de la época renacentista, hacia el siglo XIV. Fue un homenaje a la visita a la ciudad de Carlos I y mantiene su esencia como puerta de entrada al casco antiguo de Burgos. En el arco podéis ver esculturas relevantes de la historia de la ciudad. El emperador Carlos V, el conde Fernán González, Rodrigo Díaz de Vivar y los jueces de Castilla están representados aquí.
Merece la pena conocer su interior, cuya entrada es gratuita, donde se mantiene la sala original de reunión del antiguo Ayuntamiento con un artesonado mudéjar que os sorprenderá. En las galerías interiores podréis apreciar exposiciones temporales de diferentes artistas y, ocasionalmente, se permite acceder al exterior desde la parte alta. Desde sus torreones se puede disfrutar de unas bonitas vistas del paseo del Espolón y del río Arlanzón.

Paseo del Espolón
Dejando atrás el Arco de Santa María podéis caminar a lo largo del paseo del Espolón. Esta encantadora avenida peatonal junto al río Arlanzón se ha convertido en un punto de reunión para los burgaleses, especialmente en verano. En cada estación del año, el paseo del Espolón sorprende con una postal diferente. A lo largo de sus 350 metros de extensión, os encontraréis una gran variedad de árboles: tilos, sauces, castaños de indias, álamos, entre otros. No obstante, los árboles que más llaman la atención son los “plátanos de sombra”, dignos de ver iluminados durante la época de Navidad.
Si queréis tomar un aperitivo, a lo largo de este paseo encontraréis bares donde disfrutar de un alto en el camino. Continuando la caminata por el paseo del Espolón, contemplaréis el Templete, las estatuas de los Cuatro Reyes y los edificios de la Diputación Provincial y el Teatro Principal.

Plaza Mayor
Desde el paseo del Espolón se accede al centro neurálgico de la ciudad: la plaza Mayor. Esta bonita plaza no podía faltar en esta lista de lugares que visitar en Burgos. Está presidida por una estatua del rey Carlos III y el impresionante edificio del Ayuntamiento. Nada más pisar esta zona os quedaréis prendidos de la belleza de las coloridas fachadas que engalanan la plaza. Llama la atención también sus galerías asoportaladas que protegen del frío y la lluvia en invierno y del calor del sol en verano.
Dato curioso. Si os fijáis en los pilares de la Casa Consistorial, veréis que hay dos líneas rojas con dos fechas: 1874 y 1930. Estas marcas recuerdan las graves inundaciones que sufrió Burgos, previo al acondicionamiento del cauce del río Arlazón.
Aprovechando vuestra ubicación en este punto de la ruta por Burgos, os aconsejamos que hagáis una parada para comer y reponer fuerzas. Entre las calles que confluyen alrededor de la plaza Mayor encontraréis algunos de los mejores bares y restaurantes donde comer en Burgos. Para disfrutar del tapeo, recomendamos las calles de la Sombrerería o de San Lorenzo, donde encontraréis tapas y pinchos típicos como el “cojonudo” o la “cojonuda”, cuyo ingrediente principal es la morcilla. ¡No os podéis ir de la ciudad sin probar la morcilla de Burgos! Este recorrido se puede alargar por la calle Avellanos, la plaza de la Flora y calle San Juan.

Plaza del Mío Cid
Este paseo termina, o empieza, según la dirección que se tome, en la plaza del Mío Cid, donde se alza la estatua ecuestre del Cid Campeador. Es el personaje histórico más ilustre de la ciudad, y por ello otro punto imprescindible que ver en Burgos.
La estatua ecuestre refleja a Don Rodrigo Díaz de Vivar, preparado para la guerra, con una larga barba, una capa al viento y equipado con su armadura. Según algunas leyendas, su espada apunta hacia Valencia, punto de referencia de la ruta cidiana en Burgos. Si queréis conocer en profundidad la historia de esta figura tan importante, os recomendamos este free tour del Cid por Burgos.

Casa del Cordón
Avanzando por la calle de Santander, llegaréis a la plaza de la Libertad. Aquí se encuentra la Casa del Cordón o Palacio de los Condestables de Castilla. Fue en este edificio histórico del siglo XV donde los Reyes Católicos recibieron a Colón cuando regresó de su segundo viaje a América, en 1497.
El palacio también fue escenario del fallecimiento del rey Felipe el Hermoso y otros acontecimientos históricos. Hoy en día, a través la Fundación Caja de Burgos, es un centro que organiza múltiples actividades culturales en su espacio Cultural Cordón.

Cartuja de Santa María de Miraflores
Después de un merecido descanso y con el apetito saciado, os proponemos que pongáis el broche de oro a vuestro primer día en Burgos con una visita a la Cartuja de Miraflores, que se encuentra ya fuera del centro de la ciudad, a unos cuatro kilómetros. Este monasterio, antiguo palacio de recreo y que está habitado por monjes cartujos. Como añadido, es Panteón Real de los padres de la Reina Isabel la Católica, Juan II e Isabel de Portugal.
Este impresionante complejo es uno de los monumentos más interesantes del gótico final europeo. Está dominado por la iglesia, que destaca por su retablo, obra de Gil de Siloé. Además, este conjunto arquitectónico está situado en un precioso entorno natural junto al parque de Fuentes Blancas.

Día 2: explorando los contrastes de Burgos
Tras un día recorriendo los sitios y monumentos más emblemáticos que hay que ver en Burgos, en vuestro segundo día os recomendamos dejaros llevar y enamorar por sus contrastes.
Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas
Una buena forma de comenzar vuestro segundo día en Burgos es con una visita al Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, un viaje en el tiempo por la Edad Media y uno de los edificios singulares y referencia de la ciudad. El monasterio hace parte del Patrimonio Nacional, ya que fue fundado por el rey Alfonso VIII en el siglo XII y hoy en día continúa habitado por monjas de la Orden Cisterciense de San Bernardo.
Esta joya de la arquitectura medieval española combina estilos románicos, góticos, mudéjares y renacentistas. En cuanto os detengáis frente a este conjunto monástico, os quedaréis impresionados con su carácter de fortaleza, en la que destaca una torre fortificada y un atrio de acceso denominado pórtico de los Caballeros. Si os animáis a una visita por su interior, veréis los dos claustros, el gótico dedicado a San Fernando y el románico, el más antiguo. Desde allí podréis acceder la sala capitular y al museo de Ricas Telas Medievales, un espacio excepcional que conserva indumentaria de caballeros, nobles y princesas recuperados en muy buen estado.

Paseo de la isla
Podéis regresar al centro de la ciudad dando un agradable paseo entre las muchas y variadas zonas verdes que visitar en Burgos. El paseo de la Isla es una de las más importantes debido a su rica variedad botánica y a su armonioso diseño de corte romántico. En sus 800 metros, os sentiréis en un remanso de paz y tranquilidad.
El paseo, llamado así por las islas y esguevas que antaño se generaban en el río Arlanzón, cuenta con una magnífica colección de casi un centenar de especies vegetales, incluyendo saúcos, cipreses, secuoyas y encinas, entre muchas otras. Entre la vegetación se encuentran espacios decorados con diversas obras de arte como los Arcos de Castilfalé y varias fuentes.

Museo de la Evolución Humana
Burgos es una tierra de contrastes. ¿Qué mejor forma de comprobarlo que conociendo uno de sus edificios más modernos? Situado en la orilla sur del río Arlanzón, el museo de la Evolución Humana se inauguró en el año 2010 y se ha convertido en un referente científico y turístico de relieve internacional.
Este efidicio forma parte del Complejo de la Evolución Humana junto con los edificios del CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana) y del Palacio de Congresos y Auditorio de Burgos. En su parte central, el museo se distingue por sus acristalados y definidos volúmenes cúbicos, articulados mediante una gigantesca estructura metálica en forma de aspa y de color rojizo. Asimismo, en su interior encontraréis algunos de los hallazgos de los yacimientos de Atapuerca, declarados Patrimonio Mundial.

En el lugar más destacado del museo y recreando la magia de los yacimientos, se exponen los fósiles originales de los homínidos de la Sierra de Atapuerca. Desde los restos del Homo antecessor, una nueva especie con más de un millón de años de antigüedad y considerado el primer europeo, hasta los numerosos hallazgos de Homo heidelbergensis localizados en la Sima de los Huesos y entre los que destaca el cráneo número 5, también conocido como “Miguelón”.
Una cuidada réplica del HMS Beagle, el bergantín de Charles Darwin, un cerebro elaborado con cables eléctricos por Daniel Canogar y unas reproducciones de los homínidos protagonistas de la evolución, realizados por la escultora francesa Elisabeth Daynès. Son algunas de las curiosidades presentes en esta galería.
Castillo de Burgos
Una buena forma de continuar la ruta será subiendo al castillo de Burgos, en lo alto del cerro San Miguel. Una corta, aunque pendiente, caminata os llevará desde el centro hasta el mirador del castillo para disfrutar de las mejores vistas panorámicas de la ciudad.
El Castillo es sin duda un icono que hay que ver en Burgos. Fue fundado en el año 884 por el Conde Diego Porcelos para afianzar la línea defensiva del Arlanzón. Con los siglos se convirtió en una importante fortaleza, pero los numerosos asedios a los que estuvo sometida la redujeron a un montón de ruinas. Tras una acertada restauración se ha transformado en un atractivo turístico y didáctico.

Durante vuestro recorrido de acceso hasta este punto, el más alto de la ciudad, podéis hacer breves paradas en otros dos espacios: el Centro de Arte de Burgos, que programa diversas actividades culturales y alberga una colección de arte contemporáneo; y el museo del Retablo de la iglesia de San Esteban, un templo gótico erigido en el siglo XIII y con un bello pórtico.
Para que aprovechéis al máximo vuestra estancia, podéis reservar un free tour por Burgos para recorrer todos estos lugares imprescindibles que ver en Burgos. Si preferís hacer este recorrido solo con vuestros amigos o familiares, también tenéis la opción de un tour privado por Burgos.
Día 3: Camino de Santiago
En vuestro tercer día en Burgos, descubriréis por qué la ciudad es una de las paradas fundamentales del Camino de Santiago.
Monasterio de San Juan
¿Sabíais que en Burgos se puede realizar uno de los tramos urbanos más interesantes del trazado jacobeo? El lugar ideal para comenzar es la plaza de San Juan, un amplio espacio al que se abren el monasterio de San Juan, con el museo del pintor Marceliano Santamaría; el hospital de San Juan, hoy en día Casa de Cultura; y la iglesia de San Lesmes, un notable ejemplar gótico burgalés de finales del siglo XV. Los orígenes del monasterio de San Juan se remontan al siglo XI, cuando el monje Lesmes se instaló en la ciudad con la idea de crear un complejo para albergar a los peregrinos del Camino de Santiago. Actualmente, se conservan el claustro y la Sala Capitular, ambas renacentistas.

Iglesia de San Lesmes Abad
La otra protagonista de la plaza es la iglesia de San Lesmes Abad, donde descansan los restos del clérigo de origen francés que se dedicó a atender peregrinos. ¿Sabíais que es el patrón de Burgos? Su festividad se celebra el domingo de enero más cercano al día 30 y es una de las más queridas por los burgaleses. Constituye un homenaje al patrón de la ciudad y es una ocasión para estrechar lazos con las localidades francesas de Loudun y Pessac, hermanadas con Burgos.
El templo conserva intactas sus características góticas, aunque su fachada apenas tiene decoración, salvo la portada, el rosetón y el campanario. En el interior del templo destaca su púlpito de piedra, considerado el mejor de Burgos. Además, posee un coro plateresco situado en la zona del altar, y alberga varios sepulcros laterales. También alberga varios retablos y el museo parroquial, con diversos cuadros y lienzos. ¡Toda una joya del arte sacro en la ciudad!

Para continuar con el Camino de Santiago por la ciudad de Burgos se debe cruzar el puente medieval sobre el río Vena, el arco de San Juan permite enfilar por toda la larga calle del mismo nombre. Siguiendo las conchas jacobeas que señalan la buena dirección, pasaréis muy cerca de la iglesia barroca de San Lorenzo, que da nombre a una de las calles gastronómicas del casco histórico. Muy cerca se encuentra el Palacio de Capitanía, hoy Museo Histórico Militar.
Después, por la calle Avellanos, en la que predominan las típicas galerías de madera acristalada pintadas de blanco, alcanzaréis la calle de San Gil, que por la derecha conduce hasta la iglesia del mismo nombre. Esa misma calle se asoma a la plaza de Huerto del Rey o de La Flora, llamada así por la estatua de esta diosa pagana que preside una fuente. Es muy interesante la singular perspectiva que tendréis de la Catedral desde este lugar.
Iglesia de San Gil
Ceñida por las murallas y con fachadas de sobrio aspecto, este templo atesora un exquisito refinamiento artístico. La iglesia de San Gil conserva varias joyas arquitectónicas como la capilla de la Natividad, construida a mediados del siglo XVI, que, además de estar cubierta por una espectacular bóveda estrellada octogonal y calada, puede presumir de un bello retablo de Felipe de Vigarny.
Siguiendo el recorrido del Camino de Santiago, llegaréis a ver de nuevo la Catedral y tendréis la oportunidad de conocer la iglesia de San Nicolás, uno de los santuarios más antiguos que visitar en Burgos. La modesta apariencia externa de esta edificación y su proximidad a la Catedral, no permiten prever la belleza que esconde este pequeño templo. Su espectacular retablo mayor es una verdadera filigrana en piedra. Pero no es el único tesoro artístico que se puede descubrir en su interior, ya que en el edificio anexo se exhiben imponentes sepulcros, pinturas y una notable colección de tapices flamencos, quizá una de las mejores de Europa.
El recorrido abandona el casco histórico tras pasar cerca del arco de Fernán González, el monumento al Empecinado, y el “Solar del Cid” hasta el arco mudéjar de San Martín, una de las puertas por las que se accedía al centro amurallado de la ciudad. Las calles del Emperador y de Villalón permiten descender hasta el puente de Malatos para cruzar el río Arlanzón. Por el sombreado parque del Parral es fácil localizar la capilla de San Amaro y el Hospital del Rey.

Si habéis llegado hasta aquí y os estáis preguntando cuál es la mejor época del año para visitar Burgos, os respondemos que cualquiera. Y es que, como veis, sus encantos son infinitos. No os perdáis la oportunidad de conocer esta ciudad y tomad nota de estos sitios que ver en Burgos en 3 días. Además, os animamos a ojear nuestro artículo centrado en el turismo rural en esta provincia: Los 15 pueblos más bonitos de Burgos. ¡Buen viaje!
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