Qué ver en Ávila: 10 imprescindibles para uno o dos días

Visitar Ávila es como realizar un viaje en el tiempo. Sus estrechas callejuelas esconden historia y cultura, por no hablar del misticismo latente que apreciamos en sus iglesias y conventos monumentales. No obstante, si hay algo hace único e irrepetible a este destino es su impresionante muralla medieval. Son solo algunos de los motivos que han hecho que esta ciudad sea declarada Patrimonio de la Humanidad. Sobran las razones para visitarla pero, si no sabéis cuáles son los imprescindibles que hay que ver en Ávila, os ayudamos a organizar un perfecto recorrido por esta capital de provincia.
Lo habitual es visitar Ávila en un día, o quizás dos. Hemos elaborado para vosotros un itinerario con los lugares más destacados de su casco antiguo, siguiendo un orden lógico desde el centro hacia afuera. De esta manera, será casi imposible perderse. Asimismo, recomendamos participar en un free tour por Ávila, una visita guiada o un tour privado para indagar en la historia de esta ciudad protegida por la Unesco.
1. Muralla de Ávila
Está claro que una de las señas indiscutibles de la ciudad es la muralla de Ávila. El símbolo por excelencia de la capital abulense posee un perímetro de 2,5 kilómetros, tiene 87 torreones y cuenta con 9 puertas monumentales. Se considera que es el recinto urbano amurallado mejor conservado del mundo. Tanto así que es uno de los elementos más característicos de la Europa medieval.
La muralla empezó a idearse en el siglo XI, durante el reinado de Alfonso VI de León. El objetivo era brindar a la ciudad de mayor protección ante posibles invasiones y conseguir así aumentar su población. Son muchas las curiosidades que existen sobre este muro defensivo. ¿Sabíais que algunas de las piedras de sus cimientos pertenecen a antiguas tumbas romanas? En caso de estar interesados en este tipo de anécdotas, el free tour de las leyendas de Ávila es más que recomendable para vosotros.
Por supuesto, se puede subir a la muralla de Ávila y caminar por gran parte del recinto, aproximadamente por 1,7 kilómetros divididos en dos tramos. Las entradas se pueden adquirir por Internet a través de la web oficial de Turismo de Ávila o en las propias taquillas del monumento. ¡Las vistas son increíbles!

2. Catedral de Ávila
Tras descubrir la primera de las joyas abulenses, nos dirigimos a la catedral del Salvador, otro de los imprescindibles que hay que visitar en Ávila. ¿Sabíais que se encuentra adosada a la propia muralla? Su aspecto casi que recuerda más a una fortaleza que a un templo religioso.
Hablamos de la primera catedral gótica de España, por lo que su importancia histórica es más que evidente. Sus orígenes nos llevan al siglo XII y está rodeada de varios palacios señoriales. Entre sus muros se esconden grandes tesoros como el retablo mayor de Pedro Berruguete, el sepulcro de El Tostado, obispo y destacado humanista, o la tumba de Adolfo Suárez, el primer presidente de la democracia española. Además, en su torre destaca la casa del campanero, una vivienda en altura que estuvo habitada hasta la década de 1950. Es realmente curiosa.
Para conocer todos los detalles de dos de los imprescindibles de la ciudad, el tour por la Catedral de Ávila y la muralla es un acierto asegurado. ¿Quién se anima?

3. Basílica de los santos Vicente, Sabina y Cristeta
A menos de 10 minutos a pie de la Catedral se asienta otro de los templos más bonitos que hay que ver en Ávila: la basílica de los santos Vicente, Sabina y Cristeta. Para los historiadores es el segundo conjunto arquitectónico de mayor importancia de esta capital provincial.
El edificio empezó a levantarse hacia el año 1120. Fue un importante lugar de peregrinación, ya que se asienta donde la tradición señala que ocurrió el martirio de los santos Vicente, Sabina y Cristeta. De hecho, aquí se encuentra un impresionante monumento funerario construido en su honor. Se trata de uno de los cenotafios románicos mejor conservados del mundo, una tumba vacía que rinde tributo a estos mártires que perdieron la vida en una cruenta persecución de cristianos en tiempos del Imperio romano.
Este santuario, declarado Monumento Nacional, quizás no es tan conocido, pero merece la pena admirar todo su arte en detalle. La entrada a la basílica de San Vicente es realmente económica. Por menos de 5 euros es posible recorrer este excelente ejemplo de la arquitectura románica hispana. Los tickets se pueden abonar directamente en la iglesia.

4. Plaza del Mercado Grande
Como su propio nombre indica, la plaza del Mercado Grande destaca por su tamaño. Es un importante centro neurálgico, donde el arte y la gastronomía se fusionan a la perfección.
Es una buena zona para comer, tomar café o pedir un aperitivo en cualquiera de las terrazas que rodean la explanada. Como añadido, aquí se encuentra la iglesia de San Pedro, catalogada como Bien de Interés Cultural, y la Puerta del Alcázar, uno de los pórticos de la muralla de Ávila. Junto a esta entrada podemos ver una escultura de Santa Teresa de Jesús, fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas y uno de los personajes célebres de la ciudad.

5. Plaza del Mercado Chico
¿Más imprescindibles que ver en Ávila? El siguiente punto a visitar es la plaza del Mercado Chico, presidida por Ayuntamiento. La Casa Consistorial se remonta a los tiempos de los Reyes Católicos, quienes ordenaron la construcción de este edificio para que el Consejo de Castilla pudiera celebrar reuniones oficiales.
En el extremo opuesto de la plaza divisamos la iglesia de San Juan Bautista, donde fue bautizada Santa Teresa de Jesús. Es uno de los templos más antiguos de la Ávila intramuros, aunque sus sucesivas reformas han ido modificando su estética de un estilo tardogótico a un aspecto más bien renacentista.
Como no podía ser de otra forma, esta plaza es otro punto de referencia tanto para locales como para visitantes. Entre sus arcos se disponen numerosos bares y cafeterías con terrazas para degustar bebidas y alguna que otra tapa. ¡El lugar perfecto para una pausa entre monumento y monumento!

6. Basílica y casa natal de Santa Teresa de Jesús
Otro de los imprescindibles que hay que visitar en Ávila es el convento de Santa Teresa, a muy pocos metros de la plaza del Mercado Chico. Aquí es posible ver la iglesia, el museo y la sala de reliquias de la santa, considerada una de las grandes maestras de la vida espiritual de la Iglesia católica.
La historia de Santa Teresa de Jesús, o Teresa Sánchez de Cepeda Dávila, está estrechamente relacionada con este destino. De hecho, fue en esta localidad donde fundó el primer convento de la Orden de las Carmelitas Descalzas. La actual basílica de Santa Teresa rinde culto a esta importante figura y, por ello, se levantó sobre su casa natal. Todavía hoy se puede ver el antiguo patio de la vivienda accediendo a través del templo.
El tour de Santa Teresa de Jesús ofrece un recorrido guiado por las huellas de esta religiosa tan venerada. Una ruta por los lugares que marcaron su biografía y una oportunidad única para descubrir numerosas curiosidades de su figura.

7. Palacio de Los Superunda y Torreón de los Guzmanes
Este destino también es conocido por sus bellos palacios señoriales. Existen numerosos ejemplares, por lo que muchas veces es difícil decidir cuál de todos visitar. Nosotros, nos quedamos con el palacio de Los Superunda, de estilo renacentista. Construido en torno a 1580, el monumento fue adquirido a principios del siglo XX por el pintor italiano Guido Caprotti. Actualmente está declarado Bien de Interés Cultural y en su interior se expone una importante colección de obras de este artista así como mobiliario de época. Por si esto fuera poco, se exponen cuadros de Joaquín Sorolla.
Junto a este edificio señorial localizamos otro icono que ver en Ávila, el Torreón de los Guzmanes, sede de la Diputación Provincial. Al igual que el otro palacete, responde a una clara arquitectura del Renacimiento. La entrada es gratuita y es especialmente interesante por su patio. En caso de visitar Ávila en Navidad, es muy recomendable admirar su Belén, un coqueto pesebre que se monta para la ocasión.

8. Puerta del Rastro
Como ya hemos ido desvelando a lo largo de este artículo, la muralla de Ávila cuenta con diferentes puertas monumentales. La del Alcázar es una de las más conocidas, pero la Puerta del Rastro merece igualmente mención aparte. Está ubicada a escasos minutos a pie del palacio de Los Superunda y la basílica de Santa Teresa y fue el último pórtico monumental que se añadió a la muralla.
El pórtico data del siglo XII, aunque su estructura actual proviene más bien de adiciones del XVI, cuando se creó la balconada de piedra que ha llegado a nuestros días. Uno de los grandes atractivos de esta puerta es que da acceso directo al paseo del Rastro, una zona tranquila y perfecta para contemplar la muralla en su máximo esplendor. La visión es perfecta por el día, pero es todavía mejor por la noche con la muralla iluminada.

9. Humilladero de los Cuatro Postes
Uno de los mejores miradores de Ávila es el llamado humilladero de los Cuatro Postes. Está situado en la zona periférica, a 1,5 kilómetros del centro histórico, y ofrece unas panorámicas increíbles de la muralla, la Catedral y todo el casco antiguo. ¡El lugar más instagrameable!
Independientemente de las vistas, este lugar es en sí mismo un monumento religioso. El conjunto está compuesto por cuatro sobrias columnas dóricas unidas entre sí envolviendo una cruz de granito. El complejo data del año 1566, aunque se cree que los romanos ya habían erigido un templo en estos terrenos siglos antes. Se desconoce el motivo exacto por el que se levantó este monumento, habiendo historias que lo relacionan con Santa Teresa y hasta con una antigua batalla contra musulmanes. Sea como sea, el mirador es increíble.
La caminata desde el casco conlleva unos 20 minutos. En caso de querer llegar hasta aquí de forma más cómoda, una opción adecuada es el tour en tuk tuk por Ávila, que incluye una parada para hacer fotos en este espacio emblemático.

10. Judería de Ávila
La judería de Ávila no es especialmente conocida pero, al igual que en otras muchas partes de España, en esta ciudad también convivió durante la Edad Media la comunidad hebrea con musulmanes y cristianos. En la actual calle Reyes Católicos se encontraba su principal templo, la sinagoga de Belforad, que tras la expulsión de los judíos se reconvirtió al catolicismo para alojar la capilla de Las Nieves. En esta misma vía se encontraba la casa del rabino, hoy ocupada por una hospedería que aún conserva parte de las zonas originales de la vivienda.
Pese a todo, el legado sefardí más importante de Ávila se encuentra en las afueras, a unos dos kilómetros del centro. El Jardín de Sefard rinde homenaje a un antiguo cementerio judío ubicado junto al monasterio de la Encarnación. En estos terrenos fue donde la comunidad judía dio sepultura a sus difuntos entre los siglos XII y XV. El camposanto es un lugar de descanso eterno y, a la vez, sirve de mirador por las vistas que ofrece de la muralla y la Catedral.

¿Qué comer en Ávila?
Ahora que ya conocemos los principales iconos monumentales que hay que ver en Ávila, puede que sea el momento de disfrutar de otro de sus puntos fuertes: la gastronomía abulense. Una de sus señas características es el famoso chuletón de Ávila, una carne de gran sabor que proviene de la ternera avileña-negra ibérica, una especie autóctona del centro de la Península. Aunque cada restaurante lo sirve a su forma, esta porción de carne a la parrilla puede llegar a superar el kilo de peso y se suele acompañar de patatas fritas y, en ocasiones, una pequeña guarnición de ensalada.
Las patatas revolconas son otro manjar. De origen humilde, eran servidas habitualmente en los bares de tapas, aunque se han extendido hoy en día a casi cualquier restaurante abulense. Se trata de un puré de patatas condimentado con pimentón y acompañado de pequeños trozos de torreznos, es decir, panceta frita y muy crujiente. El cocido morañego, un contundente guiso con garbanzos y carnes, o la sopa castellana, a base de ajo y pan, agradarán de igual modo a los paladares más exquisitos.
¿Y de postre? ¡Unas yemas de Santa Teresa! Este dulce, elaborado con huevo, agua y azúcar, es realmente popular y uno de los típicos souvenirs de los turistas. Aunque se dice que su receta puede tener sus raíces en la época andalusí, no es hasta el año 1860 cuando se registra oficialmente, momento en el que adquiere el nombre del personaje más ilustre de Ávila. Para descubrir todos los secretos de esta masa y aprender a elaborarla, uno de los locales de la ciudad brinda la oportunidad de participar en un taller de redondeo yemas de Santa Teresa. Una experiencia de lo más dulce y didáctica.
¿Qué ver en Ávila en dos días?
¿Es posible visitar Ávila en un día? La respuesta es sí. De hecho, existen numerosas actividades organizadas, especialmente desde Madrid, que permiten descubrir sus principales encantos en una jornada. La excursión a Segovia y Ávila o la excursión a Toledo, Segovia y Ávila son algunos ejemplos de recorridos que incluyen transporte y guía.
No obstante, si tenéis la oportunidad de dormir en esta capital de provincia, podréis pasear por sus calles con mucha más calma y tendréis tiempo de hacer otros planes curiosos y originales. ¿Alguien se anima a dar un paseo en globo por Ávila? Sin duda es un plan extra perfecto para quienes se planteen qué ver o qué hacer en Segovia en dos días.

Y llegamos así al final de esta lista de monumentos y plazas que hay que ver en Ávila. Aunque os hemos ido recomendando las mejores experiencias en la ciudad, para seguir indagando aún más y exprimir este destino al máximo, podéis consultar en todo momento el catálogo actualizado de visitas guiadas y actividades en Ávila. Asimismo, para una escapada de carácter más rural, también tenéis nuestro artículo de los pueblos más bonitos de Ávila. ¡Toda la información a vuestro alcance!
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